Maternity Blues. Una realidad silenciada.

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Es probable que muchas y muchos desconozcáis este término y es que, a pesar de la gran incidencia que presenta, parece en muchas ocasiones un tema tabú.

La llegada de un bebé suele ser un motivo de alegría e ilusión para los padres y se convierte en uno de los momentos más importantes de sus vidas. La maternidad es una etapa preciosa, pero no podemos olvidar que también es una etapa de grandes cambios, tanto a nivel físico, como psicológico, como hormonal.




¿Qué significa el término “Maternity Blues”?

También conocido como melancolía postparto, o “días azules”, es un fenómeno muy frecuente (lo sufren en torno a un 70-80% de las mujeres). Suele aparecer entre el tercer y quinto día después del parto y desaparece tras unos 15 días aproximadamente. Es una alteración del estado de ánimo producto de los grandes cambios que ocurren tanto en el embarazo como durante y después del parto.


¿Qué síntomas presenta?

Los síntomas varían en cada caso, pero los más comunes son:

- Cansancio

- Tristeza

- Insomnio

- Episodios de llanto y llanto fácil

- Malestar general

- Sensación de estar desbordada

- Irritabilidad

- Ansiedad


A diferencia de la depresión postparto, los síntomas del “maternity blues” no son incapacitantes y desaparecen a los pocos días sin necesidad de intervención de un profesional.




En muchos casos puede aparecer la culpabilidad, y es que, a pesar del porcentaje tan elevado de mujeres que pasan por esta situación, sigue siendo un fenómeno bastante desconocido. Cuando todo el mundo habla de lo maravilloso de la maternidad puede resultar muy incómodo expresar la tristeza o los sentimientos encontrados sobre la llegada del bebé. Muchas mujeres pueden llegar a plantearse incluso que son malas madres por no estar “todo lo contentas que la sociedad exige”.





Consejos para manejar el “maternity blues”


Recuerda que es algo pasajero: son muchos cambios a los que estás sometida tanto a nivel hormonal como a nivel físico y psicológico. Date tiempo para adaptarte a la nueva situación.

No te culpabilices: las estadísticas demuestran que es algo muy común y el hecho de sentir tristeza, desazón… no te convierte en mala madre.

Delega tareas: seguramente no puedas abarcar todo lo que hacías antes y es lo más normal. Pide ayuda a tus familiares y déjate ayudar.

Descansa todo lo que puedas: el descanso es fundamental para afrontar esta nueva situación. Sabemos que esto puede resultar realmente complicado, por eso es fundamental que aproveches los momentos de descanso del bebé y priorices el descanso a otras actividades.

Comparte tus sentimientos y busca apoyo: esto puede ayudar a que la intensidad y la duración de este fenómeno sean menores. Hablar con otras madres y compartir tus dudas e inquietudes puede ayudarte a ver que no eres un bicho raro, y que la maternidad también puede ser eso.


Kensho Clínica

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