Conflictos Familiares

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Seguro que has vivido este momento 🤯🎄

Se acerca la época navideña, ansiada por algunos, “temida” por otros. Frente a las idílicas cenas que vemos en las películas tan típicas de estas fechas, donde los reencuentros están llenos de ilusión, donde la armonía entre los invitados es la tónica general de las veladas, donde la alegría se palpa en el ambiente y donde todos los regalos son un acierto, encontramos la otra cara de la moneda. Cenas donde hay reencuentros incómodos, donde hay más tensión que calma, y donde surgen conflictos nuevos y afloran otros del pasado.

Es importante tener presente que estos días son especialmente emotivos, ya sea por el reencuentro con personas que hace mucho que no vemos, especialmente este año, o por las ausencias que se hacen aún más notorias en estas fechas. Con la gran carga emotiva que envuelve estos días es más que probable que nos encontremos más sensibles, tanto nosotros mismos como los que nos rodean, y que, lo que para unos son días de afecto, contacto, alegría e ilusión, para otros pueden suponer un agobio, estrés e, incluso, generar mal humor.


Además de eso, la larga lista de tareas por hacer, los preparativos, los regalos, e incluso, la familia pueden ser una fuente de estrés.

Y es que, a pesar de la imagen que nos venden sobre lo maravilloso de la navidad y de los encuentros familiares, no podemos olvidar que es una época donde es más fácil que surjan conflictos por el cúmulo de cosas que hemos mencionado anteriormente.


¿Cómo podemos evitar estos conflictos?

Muchas veces creemos que este tipo de conflictos surgen y son inevitables, pero nos equivocamos, son evitables y te ofrecemos las claves para conseguirlo:

Planificando con tiempo.


La lista de tareas en esta época se multiplica, dado que a las que ya de por sí tenemos en nuestro día a día, hay que sumarle otro gran repertorio de cosas por hacer.

Elegir y comprar los regalos, organizar el menú teniendo en cuenta los gustos de cada persona (cosa que puede llegar a ser un auténtico rompecabezas), elegir en qué casa y con qué familiares pasar las navidades… todo esto en un corto periodo de tiempo puede llegar a sobrepasarnos en más de una ocasión.


Esta carga, tanto mental como física, facilitará que estemos más irritables, y por tanto sea más fácil que entremos, o incluso iniciemos, polémicas que con un nivel menor de estrés no surgirían.


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Planificar con tiempo todos estos aspectos, es una de las claves que más pasamos por alto, a pesar de ser una de las más importantes. Y es que tener todo organizado, especialmente en estos días, hará que estemos más relajados y no tengamos la sensación de ir al 120%, y por tanto, podamos disfrutar de los momentos con los nuestros.


Hablar de temas neutros y alegres


Durante las cenas navideñas es habitual que surjan temas de conversación conflictivos. ¿Quién no ha oído la frase de: “en la mesa nada de hablar ni de religión, ni de política, ni de fútbol”? Son los temas más controvertidos por excelencia.


Este año es probable que en muchas casas el tema principal de las conversaciones sea el coronavirus, ya que al final ha sido, por desgracia, lo que ha marcado este año, por lo que será un tema complicado de evitar.

Podemos intentar llegar a un acuerdo con nuestras familias para no tocar este tema durante la cena, pero en caso de que surja esta conversación, os proponemos enfocarlo de otra manera.


¿Y si en lugar de hablar de este tema desde el lado de la política, de las restricciones…, lo hacemos desde otro lado menos conflictivo, como por ejemplo de lo que hemos aprendido este año?

Muchos hemos aprendido a estar solos, pero también a valorar el tiempo que pasamos con nuestros seres queridos. Hemos aprendido que se puede vivir sin ciertas cosas que antes nos parecían necesarias, a centrarnos más en el momento presente... ¿Quién nos iba a decir hace un año por estas fechas que íbamos a tener que enfrentarnos a todo lo que hemos vivido, y que íbamos a ser capaces de adaptarnos a estas situaciones?


En definitiva se trata de redirigir la conversación hacia puntos que no generen tanto conflicto y de buscar temas que unan, como pueden ser los recuerdos familiares o los planes personales, y dejar de lado los temas que nos separen.


Respetar las diferencias individuales




En la mayoría de las ocasiones olvidamos lo que puede pensar u opinar la persona que tenemos al lado y sólo nos centramos en nuestras opiniones que consideramos verdades absolutas.

Es importante recordar que nuestra forma de ver las cosas y nuestros pensamientos no son los únicos. Es fundamental respetar las diferencias individuales de cada uno.

En las cenas navideñas es habitual juntarse con gente con la que usualmente no pasamos mucho tiempo, por lo que es frecuente que surjan discrepancias. El hecho de que éstas existan no es en absoluto negativo, todo lo contrario, pueden llegar a ser muy enriquecedoras, eso sí, si se tratan desde el respeto.

No olvidemos que cada unidad familiar funciona de una manera, y lo que en una casa es normal, en otra puede ser toda una rareza.

Incluso con las personas con las que convivimos diariamente surgen diferencias en la manera de ver y hacer las cosas, y es que cada uno tenemos una manera de actuar y de pensar. ¿Cuántas veces hemos oído la frase de “cada persona es un mundo”? ¡Y qué gran verdad y qué gran suerte!

Intentad poner en práctica estos consejos y disfrutad del reencuentro con los vuestros.


¡Feliz Navidad 2020!

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