¿Estrés en el trabajo?. Uno de los problemas más graves de nuestra sociedad.

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Estrés en el trabajo


El estrés laboral es un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Se estima que en torno al 25% de los trabajadores europeos experimentan estrés relacionado con el trabajo durante todo o casi todo su tiempo de trabajo. Un porcentaje similar declara que el trabajo le afecta negativamente a su salud. En España estos datos se disparan, según los datos del INE un 40% de los trabajadores confiesan sufrir estrés en el trabajo.


A pesar de la gran repercusión que tiene tanto a nivel individual (enfermedad, incapacidad), como a nivel de empresa (absentismo, bajo rendimiento), no es habitual encontrar espacios de trabajo en los que se aborde esta problemática.

En primer lugar es importante hacer una distinción entre presión o reto y estrés. En el entorno laboral actual es prácticamente inevitable que exista cierta presión en el trabajo. Un nivel de presión adecuado para el trabajador puede hacer que se mantenga motivado y atento en sus tareas. El problema viene cuando esa presión es excesiva o difícil de controlar o se percibe así. Por tanto, la reacción del trabajador dependerá de la valoración que haga de sus recursos y habilidades para afrontar la situación y la demanda que ésta le suponga.

Técnicamente. ¿Qué es estrés?


Podemos definir el estrés laboral como el desequilibrio percibido, real o no, entre las demandas laborales y los recursos biopsicosociales de la persona. Es decir, es la reacción del individuo ante las exigencias y presiones laborales al percibir que no se ajustan a sus conocimientos ni a su capacidad.


Factores estresantes


Cualquier situación o tarea que suponga una gran presión para el trabajador, o que éste lo perciba como una amenaza, provocará una reacción de estrés. La Comisión Europea recogió en un informe los factores estresantes más habituales, aunque esta lista no es cerrada, ya que hay que tener en cuenta la individualidad y la valoración que hace cada uno de la situación que le rodea. Algunos de los factores que menciona dicho informe son:

- Exceso y falta de trabajo

- Exceso de responsabilidad y escasez de formación

- Disponer de poco tiempo para completar el trabajo

- Incertidumbre

- Falta de reconocimiento y recompensas

- Falta de control

- Conflictos personales

- Cambio o novedad en una situación

- Escasos niveles de comunicación y apoyo

- Ambigüedad de rol



¿Consecuencias del estrés laboral?

No son pocas las consecuencias que puede genera el estrés laboral mantenido en el tiempo, ya que afectan a la totalidad de la persona y de su vida, y no se limitan al ámbito del trabajo.

  • · A nivel físico: problemas gastrointestinales, taquicardias, aumento presión sanguínea, problemas musculares, sequedad de boca…

  • · A nivel emocional: ansiedad, depresión, irritabilidad, baja autoestima, dificultad para concentrarse y para tomar decisiones, hipersensibildad…

  • · A nivel conductual: irritabilidad, agresividad, apatía, mal humor…

  • · A nivel social: aislamiento y dificultad de relacionarse con los compañeros

Algunas claves para reducir el estrés laboral

1. Identifica los estresores: como hemos dicho anteriormente, cada trabajador puede encontrar factores estresantes distintos a los del resto de sus compañeros. Recoge en un papel durante un par de semanas, qué situaciones te crean más estrés, en qué momento se dan, cómo te sientes ante ellas y cómo sueles reaccionar. De esta manera es más fácil tomar conciencia de qué estresores aparecen con más frecuencia y podemos prevenir la escala de estrés que se daría a continuación de no conocer todos estos detalles.

2. Mejora la gestión del tiempo: la mala gestión del tiempo es una de las causas más habituales de estrés. La falta de planificación puede hacer que perdamos más tiempo del que realmente requieren las tareas, ya que pasamos de una a otra sin ningún orden.


Es importante planificar todas las actividades previstas para el día siguiente, teniendo en cuenta el tiempo de descanso (unos 5 minutos cada hora), la prioridad de cada una, el tiempo aproximado que nos puede llevar cada una (siempre es mejor hacerlo al alza, por si surgen imprevistos) y el momento en que vamos a realizarlas. Al final del día, es recomendable revisar si la planificación era acorde a las demandas y si hemos cumplido lo previsto, para modificarla en caso contrario. Al principio, si nunca se ha trabajado planificando previamente, es posible que sobreestimemos las tareas que podemos realizar y que infravaloremos el tiempo que nos va a llevar cada una, por eso es fundamental repasar al final del día los objetivos cumplidos y cómo nos hemos sentido.


3. Divide las tareas en pasos: de esta manera, realizarás el mismo trabajo, pero al dividirlo será más fácil que encuentres la motivación. No es lo mismo pensar “tengo que terminar hoy todo el informe”, que decir “ya tengo hechos los 3 primeros puntos, voy a por el siguiente”. De esta manera encontramos un refuerzo en cada paso que avancemos, que nos motivará a realizar los siguientes.



4. Mejora las habilidades sociales: a veces, una de las fuentes de estrés es la comunicación con los superiores o con los compañeros. Es fundamental mantener una escucha activa, es decir, prestar atención a lo que dice el otro, tanto verbalmente como a través de los gestos, siendo capaz de pedir las aclaraciones necesarias cuando nos surjan dudas. Utilizar un estilo de comunicación asertivo, expresando de manera directa nuestra opinión sin dañar a los demás, dejando claros nuestros límites y respetando los de los demás. Un ambiente con un estilo de comunicación asertivo dificulta la aparición del estrés.



5. Practica la relajación: esto es especialmente útil cuando la respuesta de estrés tiene un marcado efecto a nivel físico (tensión muscular, rigidez…). La relajación progresiva de Jacobson puede resultar muy útil, ya que se puede practicar en cualquier momento. Consiste en tensar y relajar los diferentes grupos musculares, que tendrá un doble efecto. Por un lado, lograremos un estado de relajación muscular; y por otro, aprenderemos a identificar cuándo un músculo está tenso y cuándo está relajado. Esto último nos ayudará a identificar los músculos que no son necesarios para la tarea que estamos realizando y que tenemos en tensión.





6. Implementa hábitos de vida saludables: como hemos comentado anteriormente, el estrés afecta a la totalidad de la persona, no sólo al ámbito del trabajo. Es habitual que se produzca alteración y disminución de las horas de sueño, que se realicen comidas desequilibradas, que se abuse de sustancias estimulantes como el café y de sustancias tranquilizantes para conseguir bajar el nivel de activación…


Es importante mantener unos patrones regulares de sueño, de alimentación y realizar ejercicio físico con asiduidad.


Estas son sólo algunas claves que puedes poner en práctica en tu día a día, pero como hemos comentado anteriormente, cada persona vivirá el estrés de una manera diferente.


Si el estrés se ha convertido en la tónica habitual de tu vida y te supone un problema, nuestra recomendación más importante es ACUDIR A UN PROFESIONAL.

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