Cómo superar una ruptura amorosa: fases del duelo y claves psicológicas para sanar
- Kensho Clínica

- 8 may
- 4 min de lectura
Las rupturas amorosas pueden sentirse como un pequeño terremoto emocional.
De repente, la persona que formaba parte de nuestra vida cotidiana desaparece y con ella
se van también los planes compartidos, los hábitos construidos juntos y muchas de las
expectativas que habíamos imaginado para el futuro.
Es normal que después de una ruptura aparezcan emociones intensas como tristeza,
confusión, nostalgia o incluso rabia. De hecho, la investigación psicológica ha mostrado
que el final de una relación puede activar procesos emocionales muy similares a los que
aparecen en otros tipos de pérdida significativa (Field et al., 2021; Rodríguez et al., 2021).
Comprender lo que ocurre en este proceso puede ayudarnos a atravesarlo con mayor
conciencia y, sobre todo, con mayor cuidado hacia nosotros mismos.

El duelo tras una ruptura: por qué duele tanto
Desde la psicología, muchas rupturas se entienden como un proceso de duelo
interpersonal. Es decir, un proceso de adaptación emocional que se activa cuando
perdemos un vínculo importante.
Aunque cada persona vive este proceso de manera diferente, suelen aparecer algunas
reacciones emocionales relativamente frecuentes:
• Impacto inicial o incredulidad ante la ruptura.
• Dificultad para aceptar el final de la relación.
• Ira o resentimiento hacia la expareja o hacia uno mismo.
• Tristeza profunda, nostalgia o sensación de vacío.
• Reorganización emocional y reconstrucción de la vida personal.
Este proceso no es lineal ni ocurre de la misma manera en todas las personas. Algunas
atraviesan estas fases de forma rápida y otras necesitan más tiempo para reorganizar su
vida emocional. La clave no está en “superarlo rápido”, sino en permitir que el proceso siga
su propio ritmo.
Qué ocurre en el cerebro cuando nos rompen el corazón
Una de las preguntas más habituales tras una ruptura es: ¿por qué duele tanto?
La neurociencia ha encontrado una explicación interesante. Algunos estudios han
observado que el rechazo romántico activa regiones cerebrales relacionadas con el dolor
físico y con los sistemas de recompensa del cerebro (Fisher et al., 2019).
Esto significa que la ruptura no solo implica tristeza emocional, sino también una especie
de “abstinencia emocional” similar a la que aparece cuando perdemos algo que era una
fuente importante de bienestar.
Por eso muchas personas sienten la necesidad constante de saber de la otra persona,
revisar sus redes sociales o intentar retomar el contacto. No es debilidad: es una reacción
psicológica y biológica bastante común.
Factores que pueden BLOQUEAR el proceso de recuperación
Aunque el paso del tiempo suele ayudar a integrar la ruptura, algunos comportamientos
pueden prolongar el sufrimiento emocional.
• Mantener contacto constante con la expareja: Hablar con frecuencia, revisar sus
redes sociales o intentar mantener una relación ambigua puede reactivar
constantemente el vínculo emocional. En muchos casos, tomar cierta distancia
temporal puede facilitar el proceso de adaptación.
• El refuerzo intermitente: A veces la expareja envía mensajes ambiguos o mantiene
pequeños acercamientos. Este tipo de conductas generan lo que en psicología se
conoce como refuerzo intermitente, que puede mantener la esperanza de
reconciliación y dificultar el cierre emocional.
• La rumiación constante: Dar vueltas una y otra vez a lo ocurrido en la relación
suele aumentar el malestar emocional. La rumiación se ha relacionado con mayor
ansiedad, tristeza y dificultades para avanzar tras una ruptura (Sbarra et al., 2020).
7 CLAVES PSICOLÓGICAS para superar una ruptura:
Aunque no existe una fórmula universal para afrontar el final de una relación, algunas
estrategias psicológicas pueden facilitar el proceso:
1. Permitir las emociones: Intentar evitar el dolor suele prolongarlo. Permitir sentir
tristeza, enfado o confusión es parte del proceso de adaptación.
2. Establecer cierta distancia emocional: En muchos casos, el llamado contacto
cero durante un tiempo puede ayudar a reducir la activación emocional y favorecer
el cierre del vínculo.
3. Apoyarse en otras personas: Hablar con amigos, familiares o personas de
confianza puede ser una fuente importante de regulación emocional.
4. Recuperar la identidad personal: Después de una ruptura puede ser útil volver a
conectar con actividades, intereses y espacios que forman parte de nuestra
identidad individual.Superación de la ruptura amorosa Andrea Lomas
5. Practicar autocompasión: Las rupturas pueden activar sentimientos de culpa o
autocrítica. Practicar una actitud más amable hacia uno mismo suele favorecer la
recuperación emocional.
6. Aprender de la experiencia: Con el tiempo, muchas personas descubren que la
ruptura también puede convertirse en una oportunidad para comprender mejor sus
necesidades emocionales y relacionales.
7. Dar tiempo al proceso: Superar una ruptura no ocurre de un día para otro. El
proceso requiere tiempo, paciencia y cuidado personal.
Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda psicológica
En la mayoría de los casos, el malestar emocional disminuye progresivamente con el
tiempo. Sin embargo, hay situaciones en las que puede ser útil contar con
acompañamiento psicológico.
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de apoyo profesional son:
• Tristeza intensa o síntomas depresivos que persisten durante meses.
• Pensamientos obsesivos sobre la expareja.
• Dificultades significativas para retomar la vida cotidiana.
• Patrones repetidos de dependencia emocional en las relaciones.
La terapia psicológica puede ofrecer un espacio seguro para comprender lo ocurrido,
regular las emociones y reconstruir la identidad personal después de la ruptura (Rodríguez
et al., 2021). A veces, pedir ayuda no significa que no podamos avanzar por nosotros
mismos. Significa que elegimos hacerlo acompañados.
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